4/23/2012

LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA.


Joaquín Ortega Arenas.

“…Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de azote, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y la gente, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la Civilización. En toda América, y en el mundo, seguimos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio…”

                          Eduardo Galeano

El distinguidísimo escritor Uruguayo Eduardo Galeano escribió el texto que encabeza este artículo como comentario para la Nueva Constitución de la República de  Ecuador que, por primera vez en la historia de  la humanidad “occidental y occidentalizada” le devuelve  un lugar preponderante a la naturaleza en la vida de los hombres.  
Es inútil y hasta tonto tratar de ignorar  que el hombre y todos los seres vivos que existen en el planeta tierra somos producto de la naturaleza. Cualquiera otra teoría carece de bases científicas de sustentación. Sin embargo también es cierto que desde que el hombre apareció sobre la tierra.  se convirtió en un verdugo permanente de la naturaleza. Primero, por verdadera necesidad buscaba en ella refugio y defensa.  Construía armas y en cuanto descubrió el fuego empezó a destruir los bosques para proveerse de madera para sus casas y para su consumo natural.
La naturaleza,  madre amante, jamás se dolió.  Repuso y sigue reponiéndose de los daños sin protesta alguna, pero…llegó con el tiempo la codicia  y la naturaleza se convirtió en un bien de consumo y un producto comercial y el hombre empezó a destruirla ya no por necesidad, sino por negocio, por avaricia.  Empezamos a contaminar los ríos, los mares con cuanta basura encontramos o causamos a nuestro paso y la naturaleza siguió impávida  en su natural restauración. Hoy la situación ha variado y la naturaleza ya no está siendo capaz de restituir los daños que le inferimos. Los primeros enemigos mortales han sido los grandes avances del hombre. La industrialización, con la consecuente contaminación del aire:  la deforestación acelerada que ha sido determinante en los cambios de clima y hoy, la contaminación de todas las capas  de aire que recubren nuestro planeta con anhidrido carbónico y electricidad estática. Cada vehículo terrestre, cada vuelo de nuestros potentes aeroplanos eleva el grado de contaminación. Los derrames constantes de petróleo en los mares , la invención de los “plásticos” de vida eterna, En el Océano Pacífico flota una inmensa  isla de desechos de plástico indestructible. En el fondo de los mares hemos depositado miles de toneladas de material radiactivo de desecho y olímpicamente nos hemos desentendido de esa dependencia forzosa con la naturaleza . Tal parece que competimos para ver quién le causa el mayor daño, sin que nos importe  un bledo que ese daño siempre repercuta en todos nosotros. Destruimos todo, contaminamos todo…Inventamos la forma más criminal de acabar con la vida y con el ambiente; la energía atómica y la probamos en Hiroshima y Nagasaky  en agosto de 1945 y ….la amenaza de su uso nuevamente flota entre todos los super países como forma de conservar su hegemonia…
Hoy, por fin, alguien con plena autoridad moral y jurídica, la Asamblea Constituyente 2008
Aprobó la Constitución de la República del Ecuador  señalándonos  un  camino que nunca debimos abandonar. En sus artículos  14 y 15, establece:
Art. 14. Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y
ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak
kawsay.

Se declara de interés público la preservación del ambiente, la conservación de los
ecosistemas, la biodiversidad y la integridad del patrimonio genético del país, la
prevención del daño ambiental y la recuperación de los espacios naturales degradados.

Art. 15. El Estado promoverá, en el sector público y privado, el uso de tecnologías
ambientalmente limpias y de energías alternativas no contaminantes y de bajo impacto.

 La soberanía energética no se alcanzará en detrimento de la soberanía alimentaria, ni afectará el derecho al agua.

Se prohíbe el desarrollo, producción, tenencia, comercialización, Importación, transporte, almacenamiento y uso de armas químicas, biológicas y nucleares, de    contaminantes orgánicos persistentes, agroquímicos internacionalmente prohibidos, y las tecnologías y agentes biológicos experimentales nocivos y organismos genéticamente modificados perjudiciales para la salud humana o que atenten contra la soberanía alimentaria o los ecosistemas, así como la introducción de residuos nucleares y desechos tóxicos al territorio nacional.

Sumak Causay, es simplemente  para los aborígenes de las etnias andinas,  “… el buen vivir…   ¿”Podremos aspirar los mexicanos a tener algún día un “Sumak Causay ”?
        

No hay comentarios.: